– II –

Es que Dios, ni siquiera está tan lejos de mi.
Es un Soplo que marca en mi esqueleto la PRESENCIA de la Vida Eterna.

EL vive aquí en mi médula espinal
Y aquí me inspira para ver la Vida con la transparencia
De los ojos del Alma.

Comprendo y puedo testimoniar que
Lo que escribo es lo que vivo ahora.
Soy testimonio de mi sensibilidad
y de la inspiración que me da Vida.

Alguna vez, en un tiempo, en una situación y en un escenario pasado, viví experiencias muy dolorosas que me hirieron profundamente.

Y en lugar de ocuparme y sanar las heridas causadas, me protegí
Y me dejé invadir por instintos desbordados.
En vez de cuidarme y confiar en la Fe Divina me ahogué con esos instintos indomables.

Algún día creí que ellos son salvajes e indomables.

La verdad es que hoy los educo como a un niño con las manos tiernas del amor.

Haberme quedado atascado en la costra de mis heridas es la causa
Y el efecto de haberme encerrado en mi malestar,
en el estado del mal humor del Alma.
Así me quedé atrapado entre los tejidos de viejos tiempos
aplastado por el peso de mi propia sombra.

Para protegerme abandoné y descuidé mi Templo interior
que es mi Esencia, me separé de mí y me amparé
en los espejos de la ilusión.

Ese día me desvié y me fui perdido
por las veredas de un laberinto
Que hoy me impide encontrar la salida al Valle
En donde los ríos, las praderas y las montañas
se encuentran para amarse.

Es cierto que después de haberme perdido durante algún tiempo
el retorno al Hogar es difícil y doloroso.

Cuando me doy cuenta de esto,
La pulsión primaria de la vida me hace pasar por el bosque de los recuerdos,
por las memorias de la infancia, por el cuento de los ancestros
En donde me quedé dando vueltas en círculos cerrados
Hasta que toqué las heridas que había guardado en la gaveta del olvido.

Y siguiendo estos pasos del Alma Humana,
una Luz Blanca bendice y sana mis heridas.

Ahora mi Conciencia se impregna de esa Luz para caminar hacia el Horizonte, en donde Dios siempre me espera, en ese lugar sagrado
Que vibra en el fondo de mi corazón.

Escuché hace mucho tiempo de una Maestra Espiritual “Dina Rees”, en Alemania “Dios es Amor y nosotros somos Amor”

Si en alguien puedo creer, es en mi mismo
Por que soy la Fuente del Saber y de los Sabios.
Tengo espacios internos en mi cuerpo para que el Alma me habite
Y para que los Ángeles me canten las plegarias del Cielo y la Tierra
Y me reciten Poemas de una Humanidad Humana
que está naciendo AHORA.

En los espacios recónditos de mi corazón,
Ellos (Sabios y Ángeles) siempre están allí hablándome
con el suspiro del Silencio.
Ellos son la Voz de mi Corazón.

Y este es mi Espacio Sagrado
en donde mi Alma en mi cuerpo encuentra Su Posada para vivir.
Y desde allí, desde este espacio sagrado,
abro mi corazón y mi Visión al Mundo
para convivir en Paz y Amor
conmigo, Contigo, con NOSOTROS……

Alberto D’Enjoy
Murviel, lunes de semana Santa 21 de Marzo, comienzo de la
Primavera del 2016

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